lunes, septiembre 12, 2005

En ese momento y en ningún otro



En ese momento y en ningún otro, ni un segundo anterior, ni uno posterior, mi cuerpo y el suyo fueron uno, nada mas que uno unidos de tal manera que no se puede distinguir el uno del otro...

Por un instante fuimos uno en el tiempo, un verdadero nosotros, donde las palabras o regalos nada pueden hacer.
Y mi cuerpo y el suyo, tan dispares, tan complejamente creados, con un simple acto se unieron.

Por mucho más que el simple placer , por mucho menos que el mero deseo, yo y ella, sin equivocación no fuimos mas que uno, un simple acto, que nos unió mucho más que el cuerpo a un órgano, pues si bien nunca pedí tener corazón, no fue más que el resultado de nuestros sentimientos lo que nos unió.
En un ser con dos almas, en un cuerpo con dos cuerpos que se desean, aman, penetran.

Porque el universo por completo confabuló y dos cuerpo que fueron creados en tiempo y lugar diferente , pero por sobre todo, con distinto objetivo, distinto deseo, distinto acto, en fin, diferentes; en húmedo penetrar comprobaron que estaban hechos el uno para el otro.

Simple acto que acabó, y no dejo más que un hermoso recuerdo, impedido de arrepentimientos, pero no por eso indiferente a la nostalgia...

Más que solo sexo, amor abstracto llevado a la realidad, "hacer el amor"... forjar con nuestra piel aquella palabra que a pulso de llantos unimos a nuestros labios, para ser escuchados y recordados por el infinito.